El guatón
siempre dijo que recorrería el sur hasta Punta Arenas en la moto que le iba a
prestar el pelao. Había invitado al chino y al negro, sus amigos de la
pichanga. Todos los martes se juntaban en la cancha que está cerca de la parada
de micro, y después hacían un asado, con las longanizas que le pasaba su tío. Pero
no pensamos que el pelao se iba a enojar tanto. Es que el guatón le hacía
ojitos a su mina. Pero te juro que no era pa tanto. Es que ese guatón era bien
cabeza dura. Cuando lo encontramos llorando a la salida de la pastelería tenía
la boca llena de crema y dijo que estaba pasando las penas porque el pelao lo
había mandado a freír monos. Ahí nos enteramos que el pelao era su hermano.
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