27 de mayo de 2016

Contreritas

Lo invitaron a Maitencillo, pero él quería ir a Concón. Vivía en el desierto, pero soñaba con la Patagonia. Le gustaban los autos, pero lo único que lo llevaba a todos lados era su bicicleta. Quería ser cartero, pero nunca había salido del almacén, ese que está en la esquina, sí. Le gustaba el asado, pero no sabía más que hacer empanadas. No tenía muchos amigos, pero prometía que recorrería de Arica a la Antártica en su bicicleta conociendo amigos de todos los rincones. Siempre fue gordo, pero juraba de guata que más temprano que tarde su cuerpo sería como el de esos que salen en las telenovelas. Pobre, siempre estaba llevando la contra y peleándola contra el destino. Contreritas, le decían. Así mismo terminó. Ahogado en el Zanjón de la Aguada, cuando lo que quería era tirarse al Mapocho.


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