Mi revolución es otra, no tiene que ver con el lugar o la pareja, tiene que ver con mi pasión: la literatura. Una promesa le hice. Ahí está mi energía. En esas frases escurridizas. Esa es mi fuga, mi relación y mi reflejo. Soy las palabras, y otrxs me acompañan para habitarlas. Vivos o muertos. En la fantasía todo existe. En la ficción elaboramos lo que habíamos imaginado. La razón por la que voy con Adam, con Jean y con Jacques es porque ellos me ayudaron a imaginar las palabras. Me ayudaron a inventar. Me elevaron de la realidad para observar el sentido. Con ellos comprendí que el corazón desbocado era la fuente única de la alquimia. El elixir del pozo. Me acerqué a la excavación e intuí su profundidad. Todo está aquí, me dije. Amar es la respuesta. Aproximarse con humildad al fenómeno. Considerando su delicadeza, su fragilidad, su potencia. Escribir es intentar amar. Saber que es un camino rocoso, pero en la entrega está el oasis. Son únicos y van conmigo porque yo me entregué. Me mostré tal cual era, y creé una fantasía interminable. En esa perforación de la realidad construí lo que me mantuvo en el viento. Esa revolución que me dictó todo lo demás. El amor es la aventura que nos despierta a la pasión.
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