11 de junio de 2020

El impostor

Denuncié en el día de hoy, 11 de junio de 2020, en la oficina de UNICEF Nueva York, a Nicolás Espejo Yaksic, por acoso sexual y abuso de autoridad.
Estoy agradecida y emocionada hasta el último átomo de mi cuerpo, como diría Flaubert, de cada comentario y reacción a mi intento de expresar una situación que me quebró la vida en dos. El acoso y el abuso tienen una particularidad muy triste, la autoestima profesional y personal se desvanece, y reconstruirla es un trabajo arduo. Pero posible, gracias al amor y al apoyo, lo contrario a lo que narciso hace: utilizar. Esto no es un problema personal, es una sociedad que no ha enfrentado con suficiente determinación la estampida que causan las personas que como Nicolás Espejo Yaksic pasan por encima de lo que sea en su propio beneficio, burlándose de lo que deberíamos salvar: nuestras ganas de hacer de este lugar algo agradable y digno para todas y todos.
Ahora bien, sí es personal en un sentido, el calvario se vive en solitario. Porque quien abusa sabe que tu silencio está garantizado: la amenaza de perderlo todo es muy potente. Pero hay algo muy positivo, el tiempo la hace añicos. El tiempo, el tiempo, el tiempo que cada uno se dio para expresarme su apoyo, dejando de lado otros quehaceres que podrían haberlo rellenado, el tiempo es nuestro aliado, y aunque pasa lento, es implacable. Hoy es el momento, de denunciar a quienes nos quebraron haciendo uso del silencio. Hay algo que no saben, el tiempo, no lo saben, está de nuestro lado. Éste es el tiempo. Y a veces se detiene, para señalar, a aquellos que usan su pequeña porción de poder para doblegar el alma intacta. Nicolás Espejo Yaksic es un impostor, no le importan los derechos humanos, porque de lo contrario no los vulneraría una y otra vez. Al menos ese es mi concepto de defensa de los derechos humanos: el trabajo duro y la bondad.
Lo voy a anotar aquí, para que no se me olvide: Nicolás Espejo Yaksic me destruyó la vida, pero lo denuncié, y ya no siento dolor, y todo fue gracias a cada uno de ustedes, que están muy cerca o no tan cerca, pero se dieron el tiempo de expresar que estas situaciones no van a continuar y que nadie que sienta la necesidad de reparar una herida estará solo.
El violador eres tú. Todos estamos conscientes de eso y estamos unidos. Qué vergüenza quienes defienden a quienes destruyen. Qué vergüenza, incluso, quienes se mantienen en un punto neutro lleno de vacío y cobardía. Sacando cuentas, viendo beneficios y pérdidas. No están los tiempos para ese concepto de política, tengo cinco caras, una para cada ocasión. La política trata sobre construir un mundo común y plural, como dice Arendt, sin cálculos de ganancias, pérdidas y sacrificados, la especialidad de Narciso y todos sus amigos. No veo que el mundo esté hoy para los tiempos de la destrucción, conscientes como estamos de nuestra fragilidad y de nuestra interdependencia.
Si hubo un tiempo negro en tu tiempo, ponlo sobre el tiempo y que se vea, exhíbelo a la luz del sol, y ese gesto se siente como suave caricia en la piel lastimada. No veo que haya que ocultar que las cosas nos importan y a veces nos duelen. Es la esencia de la vida, un pasar lleno de significado y experiencia. Lleno de profundidad, no como la existencia de los verdugos, liviana como aire, negra como infierno.
Gracias, gracias, gracias, la justicia es algo muy concreto, aunque a veces no lo parezca. Y está a la vuelta de la esquina. Toma tu justicia, y regálala a un mundo en ascuas, que tiene más ganas que nunca de ser mejor y florecer. El respeto y la consideración pueblan los bosques y muy pronto, muy pronto, las ciudades. Los actos necios se detienen y los oídos están abiertos a la música. La brisa ligera que canta y nos informa de las mil maneras de liberarnos y unirnos. La literatura tiene un poder inmenso, leámosla, que nos sirva de impulso para reflexionar y atrevernos. Fueron varios libros los que me dijeron: es posible. Fueron muchas mujeres las que me dijeron al oído con sus frases: hazlo. La valentía está a la vuelta de la esquina, escondida en forma de libro, que se lleva en el alma a todos lados. Reacciona al llamado consistente y coherente, reacciona a lo que otras vivieron y expresaron. Creemos un corpus literario de denuncia que sea tan potente como ser mujer y vivir en un mundo que te da la espalda una y otra vez e incluso así hay el grito. Un mundo que te llena de obstáculos y juicios, pero finalmente: puro humo. La unión lo desvanece. Creo que no hemos estado lo suficientemente unidas y unidos, pero vaya que todo cambia, es el tiempo.
Dedico este proceso difícil y mágico a mi familia, que me dio la fuerza, a la memoria de mi amiga Montserrat Nogués, una mujer hermosa y fuerte que habría estado orgullosa, a todas mis amigas y amigos, sin los cuales existir sería una simple planicie donde enterrarse y morir, a mis verdaderos maestros de derechos humanos, María Soledad Cisternas y Nelson Caucoto, y un agradecimiento especial y gigante para José Andrés Murillo, una persona admirable y de una bondad infinita, sin quien esto no habría sido posible, a mi adorado padrino Xavier Armendariz, el abogado más impresionante y ético que conozco, que me ayudó, con su apoyo incondicional, a todas las maravillosas personas que conocí en la Red de Migración e Interculturalidad de Chile que fueron un apoyo irrestricto desde el primer momento en este impulso de denuncia, a quienes considero amigos con mucha alegría, a María Emilia Tijoux e Iván Trujillo por su bondad, crucial apoyo y claridad, a Daniela Trucco por su mirada atenta y cariñosa, a Charo Cofré y Hugo Arévalo por ese calor que tengo siempre porque ellos existen y están apoyando muy de cerca cada paso, como familia, a Cecilia Farías y su familia quienes siempre están acompañando en lo importante y a quienes siento, también, como familia, a Natalia Roa por sus palabras siempre precisas y su cariño constante, con asombro por su aporte luminoso al mundo, a Marta Maurás, con admiración por su trabajo, y a Patricia Muñoz, defensora de la niñez de Chile, por su respuesta firme y su magnífica labor.
Denuncié a Nicolás Espejo Yaksic en esta plataforma y en la oficina de UNICEF Nueva York para que no haya dudas respecto a quién es.
Y sigo mi apacible vida, tranquila, junto a quienes quiero y a mis libros, en un lugar que me fascina, con la esperanza de poder escribir todo eso que podrá llegar a otros y quizá decirles algo e interpelarlos, una voz, cuando sea el tiempo, el bendito tiempo, que va amasando todas esas ideas e ideales que nos mueven y esa belleza que nos despierta y nos permite seguir viviendo. El nuevo mundo será belleza y bondad o mejor ni lo intentemos. No a los cálculos y sí a lo humano, sí al arte y a su magia sublime. Por qué no intentarlo. ¿Por qué te lo llevaste todo? Ya me ha sido devuelto. GRACIAS.

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