La escena de los acordeones en Holy Motors me dejó volando en el aire
Venimos al mundo para ver estas escenas
Trois ! Douze ! Merde !
Let my Baby Ride
En este entreacto que es la cuarentena
Y en todos los intervalos
Que son todos los tiempos
Menos esos calmos
Esos que a veces están pero dónde
En todos los otros
La música nos eleva a la comunión
Con nuestro destino
Cuando escucho grupos de músicos en el metro
En las calles
Siempre me caen lágrimas
Es la emoción que me embarga
La esperanza de algo fuera de la planicie
De la rutinaria ideología de los números
De las oficinas
Lo que me hace vivir es la música
El espectáculo
Las pistas
La multitud
El ruido
Las escenas de los sueños
Que se materializan
En escenas de otros
Que nos sorprenden
Y pasan a integrar las nuestras propias
Para reverenciarnos
Ante el grito de verdad que es la música
En un mundo en interludio
Herido en su vientre
Y los animales paseándose por los reinos
Que otrora les pertenecieron
Nos entregamos
Como todos los días
La existencia puesta al servicio de la literatura
Como dijo Jean Gabin en French Cancan:
Para mí sólo hay una cosa que importa
Es mi creación y mi trabajo
Sólo hay una cosa que importa, es lo ellos allá quieren
Tu trabajo es servir al público.
No hay verdadero intermedio para el artista
Sólo sangrar
Sólo resistir a las cifras grises
Sólo cantar el asombro
Asir la perplejidad por el cuello
Para ganar o perder
Perder una infinidad de veces
Pero abrazar sin final el espectáculo
La herida abierta que muestre las vísceras
La pasión que mata
¡Tres! ¡Doce!
¡Mierda, mierda!
No hay descanso para el artista
Acordeones celestiales
Llévenselo todo
Pero que quede la palabra
Pero que quede el movimiento
Pero que puedan componernos los acordes
Y salvarnos la vida
Déjanos la música
La única que nos despierta
Déjanos el gesto de nuestra unión
Ese desnudarse para alcanzar el alma del otro
El único que importa
La ambición nunca podrá contra la música
Con ella: preparados para el intermedio
Con ella: desintegraremos las calles
Cuando la creación tome su puesto en la tierra
¡Tres! ¡Doce! ¡Mierda!
Volvemos a la escena
Para intervenir la música de bandas marciales
Yo no quiero volverme tan loco
Quiero arreglar lo desafinado
Disfrazarme de fauno y de ninfa
E ir por los cementerios y elevar a los muertos
Y dirigirme a los parques
Sin detenerme
Con una orquesta en la espalda
Las manos en alto
La mirada al cielo
Bailar con todo el mundo
Sentir la piel
Penetrar en los momentos
Interponerse al odio
Cantar al placer
Y conquistar esa parte del alma perdida
Que regenere los tejidos
Y nos mantenga: por siempre jóvenes
Por siempre música y algarabía
Parranda larga
Lo que viene es la multitud
La ciudad de fiesta y delirando
Los gritos y las risas entre la música
El tumulto nos arrastra
Nos une el uno al otro
Bajo el sudor del mediodía explosivo
Plenos, embriagados y felices
Vacúnense el culo si quieren
Pero a nosotros dennos un respiro
Trois ! Douze ! Merde !
El alboroto viene
El estruendo lleno de música
¡De pie que se acaba el intermedio!
No hay comentarios:
Publicar un comentario